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Archivos de la categoría ‘Adolescentes Opus Dei’

19 DE MARZO, SUPERNUMERARIOS: Si decidís no renovar en el Opus Dei… apagad los móviles

Publicado por opusvalladolid en Marzo 8, 2008

 renovar incorporacion opus dei 19 marzo

19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO

Publicado originalmente en Opuslibros.org

He leído vuestros correos, Boira y Ana María. Los leí con muchísima atención porque, si algo hay de cierto en esta vida, es que ya está todo inventado, la historia se repite. Y en vosotras, en vuestra situación de ahora, se repite mi historia.

Fui supernumeraria muchos años, tampoco sé exactamente cómo vi mi vocación; lo que tengo clarísimo, ahora, es que nunca oí ninguna voz, sólo sé que era un momento difícil de mi vida, y el caso es que estuve en la obra mas de 16 años. Procuré hacer las cosas bien y vivir el “espíritu” del opus. Unas cosas las entendía y otras no, pero para eso preguntaba, y me di cuenta de que siempre tenían un as para matar un tres. Es decir, todo tenía su explicación. Explicación que unas veces me convencía y otras, sobre todo en temas de proselitismo, no lograba entender.

Tuve buenas amigas, eso pensaba yo, que me acercaron a la obra y que dejé de ver una vez conseguido el objetivo (el del opus, claro). Aunque he de decir que me consta que muchas de ellas sí me querían, lo que ocurre es que “el espíritu” es para todos. No parece normal el desapego que muestran, pero si lo piensas no es tan difícil de entender ya que se nos repite con machaconería que vivamos “el espíritu del Opus Dei”, tanto a nosotras como a ellas. Y el espíritu de la obra no es mas que “de 100 almas nos interesan las 100″ (yo siempre pensé que qué pasaba con el resto de la persona). Así que somos eso, almas, no amigas. Y como almas que somos da exactamente los mismo que se encargue una u otra de nosotras, con seguir el guión el éxito esta asegurado.

Lo que habéis planteado en vuestros escritos, y que me planteé yo en su momento, es si debéis seguir viviendo en esta gran mentira u optar por marcharos. Lo que hagais el 19 de marzo es algo en lo que tenéis que tomar vosotras la decisión, pero vosotras, no “inspiraciones” a través de nadie. Vosotras. Desde aquí os podemos escuchar y apoyar, pero la decisión es vuestra: que no os manipulen.

Desde ahora os digo que si optais por marcharos la presión va a ser mucha. Oiréis cosas tales como “si un día Dios te dio la vocación ahora no va a desdecirse”, “Dios cuenta contigo para hacer el Opus Dei siendo tu misma opus dei”, y mas. Y no olvidéis que aquí tienen un papel fundamental los curas que son los encargados del descabello en la suerte de matar. La única forma de que se os allane la salida es que vean que no vais a rendir lo suficiente, que lo que necesitais recibir es mas de lo que vais a dar. Ya veis, chicas, eso es lo que llaman fraternidad.

Recuerdo que cuando yo estaba pensando en marcharme llamé a un amigo que había sido supernumerario y fui a verlo. Él al verme la cara y que había perdido unos kilos (!!) se extrañó. Le conté mi preocupación y a mi pregunta de “¿qué pasa cuando te vas de la obra?”, se sonrió y me dijo, “nada, no pasa nada”. Como sé que me aprecia porque es amigo, me dejó muy tranquila, o medianamente tranquila. Pero aún me dio otro consejo “si no quieres renovar, vete de la ciudad el 19 de marzo (para quien lea esto y no sepa que significa el 19 de marzo en el Opus Dei le diré que es el dia en que los supernumerarios renuevan su compromiso con la obra, y si no se renueva, el supernumerario queda automaticamente fuera de la Institución) y no vuelvas hasta despu s de las 12 de la noche”. Ese último consejo no lo seguí y no tengo que explicar que tuve que esperar otro año mas para dejar el opus. Me pillaron a las 10 de la noche.

He de deciros que cuando te vas del opus no pasa nada. Todas esas preguntas que nos hacemos y todos esos temores que tenemos no son mas que fruto de la baja autoestima consecuencia de esa costumbre insoportable de tener que preguntarlo todo. De esa costumbre canalla de no poder tomar una decisión sin haberla consultado antes. De vivir para agradar a alguien, unas veces es a Dios, otras a “tus hermanas” o al mundo, porque si no, para empezar, te cae una correción “fraterna”.

Y os voy a decir algo mas, si perdemos amigas por habernos ido, es que nunca las tuvimos. Y si queremos seguir con nuestra fe, podemos hacerlo. ¿O es que hasta el 2 de octubre de 1928 no había un solo fiel corriente que hubiese vivido su fe?.

Desde que dejé la Obra, y esto es mi experiencia, estoy encantada de la vida. Decido qué hacer con mi vida, tengo las amigas y los amigos que quiero y me acerco a ellos porque me gusta su compañía, no por segundas intenciones. Tengo tiempo para hacer muchas cosas, he dejado la carrera maratoniana del plan de vida, que Dios es una amigo no un inspector de hacienda. Incluso me tumbo (realmente me tiro) en el sofa con el mando a distancia en la mano, a hacer zapping. Y como leí en un correo en esta pagina, si veo “Aquí hay tomate”, no tengo ningún cargo de conciencia. Y lo mas importante, estoy contenta conmigo.

Ojala os haya servido de algo lo que os cuento, para tomar una decisión en un sentido o en otro, la que sea, pero libremente. Y si decidís no renovar, marchaos de casa y apagad los móviles.

Mucha suerte y un abrazo

Brisas

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DESGARRADOR TESTIMONIO DE UNA MENOR DE EDAD EX NUMERARIA AUXILIAR DEL OPUS DEI

Publicado por opusvalladolid en Febrero 10, 2008

4 años como numeraria auxiliar4 años en el Opus Dei como numeraria auxiliar

Amapola – 29.9.2004
Imagen: Salvador Dalí, “Muchacha en la ventana”.

Cuando cumplí 14 años (justo cuando empezaba a entender lo que se me enseñaba, cuando prestaba atención, cuando no me costaba trabajo asistir a la escuela), mis padres decidieron, por mí, que debía dejar de estudiar y me colocaron en una tienda de ropa y otros artículos.

Un día, cuando llevaba nueve meses en ese establecimiento, la cajera me envió a un banco cercano, como otras muchas veces, a conseguir cambio monetario. Fue allí donde me encontré a F. U., una vecina mía, un año menor que yo, que me contó que se iba a Barcelona, pues la directora de la escuela donde habíamos estudiado le había conseguido un lugar donde, por limpiar la residencia de unas señoritas, le darían estudios…

LEER TESTIMONIO DE ‘AMAPOLA’

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EL OPUS DEI, INVESTIGADO POR ROMA: Benedicto XVI ordena a dos visitadores canónicos examinar la Prelatura

Publicado por opusvalladolid en Enero 21, 2008

Fuente: RD Religión Digital Lunes, 21 de enero 2008

¿Se acabó la buena estrella de la Obra en Roma? Según informaciones fiables, la Santa Sede ha decidido abrir una investigación sobre la naturaleza y actividades del Opus Dei, meses después de que fueran investigados los Legionarios de Cristo, cuyo Fundador y Presidente, el padre Maciel, fuese apartado de su cargo y recriminado por sus conocidas actividades pederastas.  La investigación sobre el Opus, conocida eclesiásticamente como visita canónica, será realizada por dos visitadores, uno italiano y otro español.

En bastantes ocasiones, el Opus ha sido criticado, dentro y fuera de la Iglesia, por su extremado secretismo, sus actividades proselitistas con menores de edad, y sus peculiares formas de confundir la dirección espiritual con la confesión sacramental, entre otros cargos. En Roma, se especula que la visita canónica vaticana tiene que ver con estas y otras actividades “sospechosas”.

La peculiar estructura canónica del Opus, su carácter de Prelatura personal, le permite no dar explicaciones a los obispos territoriales sino directamente al Papa. Ello ha hecho posible que los directivos de la institución hayan podido gozar de una libertad ilimitada en la conducción de sus negocios, en virtud de las buenas relaciones que sostenían con el anterior Papa.

Es conocido como el Opus fue utilizado por el Papa Juan Pablo II en sus dos grandes operaciones: la desactivación del Concilio Vaticano II y la transformación política de los países comunistas. De hecho, el Opus Dei estuvo bastante implicado en la ayuda económica que recibió de Roma el Sindicato polaco Solidaridad.

Pero el Papa actual, aunque también conservador, no tiene particulares lazos de amistad con el Opus y se caracteriza por una preocupación notable por la disciplina eclesiástica, en todas sus esferas. La crítica al Opus, interna y externa a la Iglesia, ha sido constante y una de sus expresiones fue la carta entregada al Vaticano suscrita por medio centenar de exsocios hace un año. Ahora, el Vaticano investiga a la Obra.

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EL VATICANO DECIDE INVESTIGAR AL OPUS DEI

Publicado por opusvalladolid en Enero 20, 2008

 Querida Agustina [coordinadora de Opuslibros.org]:

He recibido una información de  fuentes fiables del Vaticano, según la cual el opus va a recibir una visita canónica. Esto significa que el Vaticano va a investigar al opus. Aún no se han hecho públicos los nombres de los visitadores, se sabe que uno es español y otro italiano, pero la decisión de investigar ya se ha tomado.

Esto quiere decir, en mi opinión, que nuestra carta al Vaticano, junto a otras concausas, que se han recibido y se reciben en las distintas diócesis y que éstas envían a los correspondientes dicasterios de la curia, se están tomando en cuenta.     Espero seguir recibiendo información y que otros la consigan.  

Un abrazo,

Alberto Moncada

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“El Papa Benedicto XVI es consciente de errores teológicos en el Opus Dei”

Publicado por opusvalladolid en Enero 7, 2008

Nota de Opuslibros.org

Si publicamos este artículo de prensa es por las alusiones directas que se hacen al Opus Dei. Y en especial por esta frase: “Si Ratzinger actuará también contra el Opus Dei, el buque insignia del pasado pontificado, queda todavía abierto. El periodista alemán Heinz-Joachim Fischer asegura en su biografía del Papa que Ratzinger es consciente de errores teológicos en el Opus, (…)”

 

La Compañía de Jesús inicia hoy congregación para elegir a superior

 

Roma. Italia. EFE. DPA.- La Compañía de Jesús inicia mañana, lunes, en Roma, su 35 Congregación General, durante la que elegirá a su nuevo superior, que sustituirá a Peter-Hans Kolvenbach, y tratará temas relativos al futuro de la orden.

La reunión, que no tiene fijada duración y en la que participarán 225 jesuitas, de ellos 217 electores, comenzará con una misa en la iglesia de Jesús de Roma, donde está el altar que custodia los restos de san Ignacio de Loyola, su fundador.

Kolvenbach presentará su renuncia al cargo al empezar la asamblea por razones de edad, cumple 80 años en 2008, y porque lleva 24 como máximo responsable de la orden, razones aceptadas por el papa Benedicto XVI.

Según las Constituciones jesuitas, el cargo de Prepósito General es vitalicio y sólo se elige uno nuevo en caso de fallecimiento, por enfermedad grave o si, en conciencia, él mismo considera que debe renunciar.

Para elección del máximo responsable de los jesuitas no hay candidatos y se hace por mayoría en una votación secreta.

Kolvenbach declaró esta semana a Radio Vaticana que en la reunión de la Congregación General se trazará, con el nombramiento de su nuevo superior, el proyecto de la compañía para este siglo, pues “eligiendo uno u otro, entre los miles de jesuitas capaces de serlo, la Compañía dice lo que espera para su futuro”.

El provincial de la Compañía de la región Bética, Francisco José Ruiz, no descartó recientemente la posibilidad de que el nuevo Prepósito General proceda del Tercer Mundo.

En medio del apoyo de algunos de sus miembros a la Teología de la Liberación en América Latina y otros disensos doctrinales, Juan Pablo II actuó con mano dura con la Compañía de Jesús y en 1981, cuando su superior Pedro Arrupe se veía afectado por una grave enfermedad, llegó a nombrar un delegado pontificio para que tomara las riendas de la orden.

El sucesor de Arrupe, Kolvenbach, quien se dispone a abandonar el cargo al comienzo de la Congregación General de la orden, consiguió ganar de nuevo la confianza de Karol Wojtyla y llegó a ocupar varios puestos en congregaciones y comisiones de la Curia Romana.

Pero en general corrieron durante décadas ríos de tinta acerca del desplazamiento sufrido por los jesuitas en los favoritismos del Papa en beneficio sobre todo del Opus Dei. Wojtyla confirió al Opus su forma jurídica definitiva, la de prelatura personal, única en la Iglesia, y canonizó a su fundador, Josemaría Escrivá de Balaguer, mientras crecía el número de sus representantes en los despachos vaticanos y en puestos episcopales, sobre todo en América Latina.

No obstante, con Benedicto XVI el avance del Opus Dei en el gobierno de la Iglesia parece haber llegado a su fin, al igual que la pérdida de poder jesuitica y de otras órdenes tradicionales. Una prueba clara es la sustitución del afamado portavoz de la Santa Sede durante el anterior pontificado, Joaquín Navarro-Valls, miembro numerario del Opus Dei, por el jesuita Federico Lombardi, también director de Radio Vaticano y de “L’Osservatore Romano”, el diario oficial del Papa.

A mediados del mes pasado el pontífice nombró además obispo auxiliar de Madrid al secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, el primer jesuita de la historia que alcanza un puesto episcopal en España.

Pero también por citar algunos ejemplos, el secretario de Estado, después del Papa el puesto más importante en el Vaticano, es ahora un salesiano, Tarsicio Bertone, y el nuevo prefecto de la Congregación para el Clero, de la que dependen los más de 400.000 sacerdotes católicos de todo el mundo, es un franciscano, Claudio Hummes. Instituciones católicas de creación más reciente han sido obviadas en los nombramientos más importantes.

Con respecto a algunos de los grupos en los que se apoyó su predecesor, Joseph Ratzinger, otrora prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha optado más bien por poner orden. Así, el Camino Neocatecumenal, del español Kiko Argüello y con cientos de miles de seguidores en todo el mundo, recibió al principio del pontificado una carta en nombre del Papa en la que se le daba un ultimátum para modificar su manera de celebrar la misa, un elemento central de su carisma.

Benedicto XVI inhabilitó también públicamente al fundador de los Legionarios de Cristo, el sacerdote mexicano Marcial Maciel, después de ser acusado de pederastia por ex miembros.

Si Ratzinger actuará también contra el Opus Dei, el buque insignia del pasado pontificado, queda todavía abierto. El periodista alemán Heinz-Joachim Fischer asegura en su biografía del Papa que Ratzinger es consciente de errores teológicos en el Opus, pero que en sus tiempos de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe no actuó contra ellos en vista del trabajo del grupo en pro de la Iglesia.

Fuente: La Nación (Paraguay)

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¿Cómo capta el Opus Dei a los menores de edad?, ¿Cómo les endosa una “vocación divina” con 14 años?

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 30, 2007

 

Documento interno del Opus Dei:

 

27 PASOS PARA QUE PA [PIDA LA ADMISIÓN EN EL OPUS DEI] UNA AL MES

(Delegaciones de Madrid)

-Una chica que no conozca nada, en 6 meses pa

 

1.    Conocerla.

2.    Quedar para salir a hablar de pájaros y flores.

3.    Fomentar la amistad: deporte, excursiones, aprovechar planes divertidos que se monten desde el ctr [centro].

4.    Pisar el ctr.

5.    Empezar a estudiar en el ctr.

6.    Visita a los pobres.

7.    Encargo material o ayuda en el centro: hacer el turno, poner ornamentos, etc.

8.   Meditación.

9.   Traer alguna amiga por el ctr.

10.  Charla de formación, si es posible con amigas.

11.  Oración: enseñarle y quedar todos los días para hacerla, proporcionarle tema y siempre recoger lo que haya sacado.

12.  Dirección espiritual.

13.  Hablar todas las semanas: fijar día y hora.

14.  Círculo.

15.  Plan de vida I (10′ de oración, ángelus, visita, 3 días Misa).

16.  Curso de retiro.

17.  Plan de vida II (15′ de oración, ángelus, visita, Rosario, 3 días Misa).

18.  Convivencia de fin de semana.

19.  Libro sobre la Obra.

20.  Plan de vida III (20′ de oración, ángelus, Misa todos los días, visita y rosario).

21.  Película de nuestro Padre: devoción a nuestro Padre.

22.  Convencer al cl [Consejo local].

23.  Hablarle para pa [pedir admisión] y visita a los pobres de la Virgen, si no ha hecho.

24.  Conversación con la d [directora].

25.  Preparar conversaciones breves con el sacd [sacerdote]: que pase y le cuente lo que va viendo en la oración y sus propósitos.

26.  Romería para pedir luces.

27.  Carta.

***

Ver también:

La técnica sectaria del proselitismo en el Opus Dei

La trampa de la vocación al Opus Dei

La situación actual del Opus Dei en España

La decadencia del Opus Dei

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Contradicciones en los colegios del Opus Dei, los hijos y la vocacion… (por Satur, ex numerario)

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 25, 2007

Artículo publicado originalmente en Opuslibros.org

satur. contradicciones en los colegios del opus dei

Satur, numerario del Opus Dei durante 27 años.

Estuve veinte años dedicado profesionalmente a colegios del opus -obras corporativas y Fomento (la distinción entre obras corporativas y personales da para una tesis) y Labores Personales (que no son del opus Dei, aunque sí son, pero no, o sea (como Covadonga) que de algún modo se podría decir que sí, aunque no de suyo)…

En los colegios las contradicciones son tan variadas, y abarcan tantos campos, que no resulta fácil distinguirlas y simplificarlas. Lamento tener que poner ejemplos, pero así resulta más plástico y, qué caramba, más divertido.

Hay mucho supernumerario/a, -¡ojalá se atrevieran a explayarse aquí en lugar de ir rajando en paradas de autobús!-, que matriculan emocionados a sus niños Josemaría, Montse, Alvaro, Isidoro, Javier… y que a los catorce años y medio les pitan, y siguen emocionados, dando sinceras gracias a Dios por el don de la vocación. Tres años después muchos de ellos sufren el desengaño de comprobar que sus hijos, que tan felices se prometían en su futuro, y ante una dejación de sus derechos de padres al club de turno, regresan al hogar desorientados, defraudados, cuando no enfermos…Y es que está en la configuración del opus el proselitismo con los hijos de supernumerarios, con cualquier familia, pero especialmente con los de los suyos. A cualquier precio, sin mirar idoneidades ni prudentes esperas. Van a saco. Yo fui a saco, espoleado por el de San Rafael de turno, normalmente un Prelatureitor más del opus que la cruz de palo… de esos que si les besas tienes 500 días de indulgencia, por lo menos.

El profesorado de “casa”, algunos bastantes, con los años se amojama, raja cosa mala, y son auténticas rémoras en el casco de esos colegios. Supernumerarios, agregados y numerarios que no saben dónde ir, defraudados, quemados, que mejor no preguntar a qué dedican el tiempo libre, porque es para llorar. Mucha miseria, mucho peloteo, y miedo a cambiar, a gritar. Como el amor en San Pablo, lo soportan todo.

Iluminados en puestos de dirección, que proponen nuevos planes, nuevos modos (buscando lo mismo), que sin consultar la tradición de sus mayores, despreciándolos y teniéndolos por necios, los aparcan, ningunean e ignoran; tipos realmente peligrosos porque se juntan la falta de luces, con entusiasmos inmaduros, infantilizados, pelín milagreros, fanáticos de pata negra que enhuertan a miles de profesores, familias, sin temblarles el pulso.

En el tiempo que yo estuve vi cambios pedagógicos apostólicos que daban vergüenza ajena. Lo dije, y así me fue: el chico está mal. Asistí, era directivo en un colegio, a una sesión en Madrid para temas de Preceptuación y Orientación que fue como escuchar al guionista de las señales horarias de Radio Nacional de España durante dos horas. ¡¡¡ Alucinante!!!: ¿cómo se puede confiar en gente que el último niño que ha visto fue a su hermanito?. ¿Cómo se atreve una señorita a hablar con una seriedad pasmosa sobre sexualidad y relaciones matrimoniales, cuando no ha visto, ni olido el amor sexuado, el beso, el abrazo, las broncas, las reconciliaciones, la locura apasionada donde vale todo porque uno/a no está para sermones?. Si dices “pene” y cree que quieres cantar “Fieles vale la pena”, pero en portugués… ¿Cómo se puede poner por escrito un criterio a todos los colegios del opus, Fomento o Corporativos, diciendo que si viene una madre sola a la tutoría no le puede recibir el tutor a solas (ni con la puerta abierta – criterio anterior), sino que irá acompañado de otro profesor (por supuesto los dos juntos, los tres, y la puerta abierta, no vaya a ser que se monte un trío allí del patín de la baraja).

Y, claro, ese criterio no lo sigue ni Víctor García Hoz… aunque seguro que algunos habrán que lo hagan ante el pasmo de la pobre madre, con once hijos, el marido trabajando, que asiste a la preceptoría del último chalval (Juanpablojavierín)…

La interferencia de la prelatura en los colegios es total; hasta tal punto que los cambios, también en Fomento, son promovidos la mayoría de las ocasiones por las delegaciones del opus o por la Comisión de España. ¿Los motivos?, muchos; basta que uno deje de ser “proselitista”, o que se haga caso a los miles de chivateos y faltas de discreción o, lo que es más grave, se haga uso de las confidencias y confesiones que se conocen en los centros y que se hacen saber por informes a las delegaciones, para que una persona, sin saber ni entender nadie el porqué, sea destituido de su cargo, o de su condición de profesor. Hay caso patéticos y ridículos. Conozco un alto cargo que dirigía varios colegios , fue cesado fulminantemente por calumnias propaladas desde esa dirección a la Comisión por su trato confiado con alguna secretaria (supernumeraria ella), “que si iba mucho al despacho”,” que si dedicaba demasiado tiempo a ese departamento”,” que si ella le tenía hipnotizado”… total, tanto fueron con la murga a Comisión que al chico, que estaba muy lejos de semejantes confianzas, le cesaron y le enviaron a una fundación “para que tuviera algo que hacer por las mañanas mientras la administración limpiaba el centro” (textual de un supernumerario enriquecido por el cambio).

Hace un año en un colegio de mi ciudad una numeraria fue echada después de 23 años en él, y nadie se explicaba los motivos (es más, hubo una movida de padres, de alumnas y de profesoras, por no entender qué razones había)… a mí me explicaron una, que aquí no escribiré, pero el motivo venía desde el centro de la numeraria, vía delegación, y era un caso de conciencia, nada público ni escandaloso. En su ingenuidad el opus pensó que la numeraria tragaría e iría a otra ciudad y a otro centro (ella tampoco sabía los motivos, fue la primera sorprendida), pero, naranjas de la china, se piró y el portazo sonó como un signo de interrogación…

Se presiona a los colegios para que trabajen como becarios, o no, numerarios de los clubes. Da igual si son idóneos o no, si van a dedicarse en el futuro a la Enseñanza, eso es lo de menos. Hay casos de risa, porque son chavales que van destroyer total, y las arman del treinta y tres. Estos van sólo y exclusivamente a por socios para el club y pitables; da igual si perseveran o no: sólo el número.

A los profesores “no de casa” los tienen martirizados con charlas al principio de curso, a mitad y al final donde parece que lo más importante es que hagan la visita y saluden al Santísimo al llegar y al marchar del colegio. La verdad es que la mayoría pasa, y el pelota, sobretodo si está contrato indefinido, a partir de mayo se torna especialmente piadoso y sensible a las mociones del Espíritu Santo en su alma. En principio no se cuenta con ellos para tutores, pero hay colegios que no les queda más remedio que aceptarlos, entonces se producen situaciones de traca. Padres, que saben de qué va, pidiendo a gritos a esos profesores, pues saben que no son del opus y van más lights, profes “no de casa” que no se aclaran y andan intuyendo quien de sus padres es del opus y quien no, y así venden la ‘amoto’ según cómo les va; el prelatureitor que les endilga las familias más petardas y problemáticas para quedarse él las estupendas…

Uno de los asuntos más delirantes en los colegios es la formación espiritual, de la que es responsable directo el opus dei. Es frecuente que se encomiende a sacerdotes numerarios con muy poca experiencia y que van a degüello, con toda la buena fe del mundo, sobre las conciencias de los críos.

No era extraño encontrarte cada año algunos chavales que el sacerdote le había negado la absolución porque no le veía “propósito de la enmienda” en asuntos como la masturbación, o el que, pobrines, veían de vez en cuando películas o revistas porno… Y eso se sabía en todo el colegio. No se me olvida un día que impartiendo una clase llamaron a la puerta y apareció el cura pidiendo que saliera “fulanito”, y el tal fulanito se levanta del asiento y a gritos, en medio de la clase, le dice:¡no hace falta que me llame, ya se lo digo desde aquí: me la he “pelao” cuatro veces!”. Sin comentarios.

También en los colegios atienden la labor espiritual sacerdotes agregados al opus dei, o a la sociedad sacerdotal de la santa cruz (en fin, otro lío que se tienen allá dentro con lo de los agregados de la prelatura y los que son de la santa cruz, que no lo entiende ni Santo Tomás). Pues bien, estos sacerdotes tienen más experiencia pastoral, más sensibilidad, y más respeto por el sigilo… y acaban con el confesionario lleno. No pocas veces eso ha creado celos entre unos con otros. Solución: el numerario se pasea por las clases sacando chavales a destajo, cuando quiere y a la hora que quiere (y cuidadín que no dejes salir a alguno) citándolos en el despacho, y el agregado, normalmente, celebra la Misa del colegio, y confiesa a algún curso que está más quemado que Stallone en Acorralado.

Poco a poco a los sacerdotes numerarios les entra, a base de bofetadas, un cierto sentido común, y algo de prudencia, entonces, ¡hala!, a confesar agregadas viudas, y a poner un presbítero Hulk nuevo.

Con el tema de la sexualidad son realmente obsesivos (reconozco que yo en mis primeros años también lo fui, es lo que me enseñaron). Es cierto que Escriva DE BalaguerY (lo de la Y es buenísimo) Albás aconsejaba no hablar de esos temas, pero aunque no se habla, sale por todos los lados ya sea como criterio, como problemática, o como enemigo a batir. Hasta tal punto que preguntas que ahora me costaría hacer, se hacían con una facilidad pasmosa. Incluso a críos que lo de “masturbarse” le sonaba a apellido de malo de película de James Bond.

La verdad es que hay mucho cura numerario que acaba mal de la azotea, y es normal, si se tiene en cuenta que se hacen sacerdotes no por vocación, sino por necesidades de la opus, porque se lo pide el prelado; claro que se pueden negar, pero se conocen pocos. Y el tiempo, la vida que llevan, la cantidad de criterios que deben vivir, las bendiciones con el Santísimo que han de impartir, los huertos que deben de atender, el escuchar insulsas confesiones de los de dentro (he retrasado tal norma, omití tal otra… realmente “escandalosas”), y los pecadotes de los de fuera… junto con unas direcciones de almas pobres y repetitivas, dejan huella en la psiqué de un modo patético y, a veces, dramático. Al final, depre, y allí me las den todas, ¡que arreé otro!.

Las convivencias de los colegios son para escribir un libro tipo “Si Popeye y Olivia no mantienen relaciones, ¿de donde sale Cocoliso y por que se parece tanto a ambos? ¿Cómo un tipo como Brutus se pirra tanto por una raspa como Olivia? ¿Cómo puede Olivia ser tan rematadamente fea y trabajar en televisión? ¿Por que la policía no detiene al que le pasa las espinacas a Popeye siendo su efecto de sobra conocido? ¿Son en realidad espinacas?… o son psicodrópicos?”… Lo más de lo más.

Lo cierto es que, en general lo pasas muy bien, pues te deshacías en miles de ideas, cada una de lo más original, para rellenar el tiempo entre meditaciones, Misas, rosarios, oraciones y, lo más difícil, pasar las tertulias. Las tertulias en sí mismas es todo un género. Lo habitual era invitar a alguien a que contara su vida. Había de todo, como el anuncio de Cocacola: el director de sanrafael que te endilgaba los últimos favores de Escriba DE (lo de DE es también muy bueno) Y (no se lo pierdan lo de la Y) Albás… algunos tan peregrinos como aquel que perdió la medallita en la playa y al día siguiente fue con la estampa, y ¡pataplan!: la medallita. Y el dire añade emocionado “luego dirán que Dios no existe”.

También estaba el simpático de turno que te contaba su vida y milagros -no sé cuantas novias, aventuras portentosas, chistes y canciones- y pasabas unas horas full; o el que inventaba -cada año era invitado y, claro, pensabas que ya te conocías todas sus historias-, hasta la locura: era famoso uno que si le decías que había un chaval a punto de pitar y que sus padres estaban separados llegaba el tío y contaba lo que le costó hacerse a él del opus por que sus padres se acababan de separar y patatín patatán…

Había auténticos especialistas en remover corazones y levantar entusiasmos. recuerdo uno en una conivencia del UNIV en Roma, vivía en Bruno Buozzi, que nos pidió que le montaramos una tertulia de pitables de varias delegaciones en Buozzi. Así lo hicimos. Inolvidable. Tenía al lado al de sanrafael de una delegación que parecía haberse duchado con tipex al escuchar aquella bestia: “a mí cuando me dicen “opusino”, pues me giro y digo “¡¡¡me tocas pepino!!!! (y se levantaba el tío y se daba un zanjazo con la mano en su pepino)…” ¡porque yo soy potente!, ¡sí señor, soy potente. Y si me he hecho del opus dei no es porque no pueda follar, sino por amor, “porque sí que puedo follar… ¡joder si puedo!”. Aquella tertulia fue apoteósica porque a los chavales esas cosas les pone que no veas.

“Y para tener vocación no hace falta saber si la tienes o no, basta que se lo pidas a Dios hoy, ¡¡¡hoyyy y aquí, en el oratorio de aquí!!!, y Dios te la da, porque Dios no es tonto, es la Suma Inteligencia, y te dará vocación aunque no la tengas” (textual). La versión de la fundación del opusdei merece la pena que la recoja Pilar Urbano: “estaba Dios en el cielo y vio a los putos humanos que estaban más perdidos que ná y dijo “voy a hacer el opus dei”, y cogió a nuestro Padre y se lo insufló” (textual). Total, salieron de allí un buen puñado de vocaciones al opus que, por supuesto, días después, ya en sus ciudades, pincharon todas y nos las tuvimos que comer con patatas por culpa de aquel desequilibrado.

En las tertulias se crean auténticos mitos dentro del opus, leyendas vivas, que no sabes qué es verdad y qué es mentira, y corren de boca en boca como los relatos medievales. Están los intrépidos, los muy inteligentes y sagaces, los superapostólicos de patanegra que van provocando conversiones como el carro de Manolo (“donde quiera que voyyyyy”), los que eran muy malos muy malos y ahora son muy buenos muy buenos, los que eran muy ricos y con novia guapííísima y lo dejaron todo por el opus, los payasos… En fin, ya digo, como el anuncio de Cocacola…

Trato a las familias

Otro asunto: el diferente trato a las “diferentes” familias que llevan sus hijos a los colegios. Recuerdo que se puso de moda durante varios años unas fichas donde había que rellenar datos de padres VIPS de los colegios. Había algunos directores con auténtica obsesión no sólo por pillar al crack de cada curso, sino que si la familia llevaba un DE y una Y en los apellidos, entonces, se deshacían. A esas familias se les invitaba, se les jaleaba, no se paraba hasta introducirse en su casa con cualquier excusa… Ejemplos podría contar muchos, algunos tan ridículos como el director de calesa y palio que montó un comedor pequeñito y cuqui para ir invitando a matrimonios “one”, haciendo que una pobre chica que atendía el comedor de los alumnos les sirviera en plan “Retorno a Briedshead”.

Ése, y he de reconocer que yo también (a fuer de ser sincero), cuando venía a tutoría una mamá tipo C (una panadera del pueblo más cercano, de cincuenta años, un metro cincuenta, gordita y que cuando habla dice “asín”, o “me le suposo”) le duraban dos minutos, pero cuando aparecía por allí Lady Rochester de Lâncome, aunque no fuera de tutoría, se deshacía en halagos, risitas, cumplidos y remilgos (yo, la verdad, lo de besar la mano ya me parecía exagerado). Y, como el de la canción, se le hacían las diez, y las once…

Y es que no te das cuenta, hasta que te vas, de que poco a poco vas cayendo en un mundo donde hay muy poco amor y mucha tontería. Los agregados saben mucho de esas faltas de caridad con respecto a su posible estatus social, económico o cultural.

Es normal que, pasado el tiempo, muchas de esas familias top- ten acaben quemadas con el colegio… sobretodo si los hijos tienen problemas de estudios/carácter. No hace mucho me pararon por la calle unos padres de esos que hace dos años montaban unos saraos en su chalet para los directores del colegio, y algún profesor, y hoy los sacan de mala manera porque a uno de los hijos le hacían repetir. Lo que más les duele, dicen, “la cantidad de horas que hemos dedicado (se equivocan, las horas se las han dedicado los directivos para conseguir lo que querían), y la cantidad de donativos que nos han sacado (¡exacto: por eso les dedicaban tantas horas!)”

Hay una platina de clasismo, incluso en las obras corporativas de agregados; y es que en el seno del espíritu del opus se forma en una politesse algo rancia y pasada; los centros están decorados según los gustos del fundador, parecen todos medidos por el mismo patrón: visitas uno, y ya has visto todos.

satur. contradicciones colegios opus dei Anécdota simpatiquilla: recuerdo que se puso en muchos centros una afoto de Escriva De Balaguer Y Albás de joven, en el banco de un parque, con su hermano Santiago sobre el banco, y vestido, el fundador, con un sombrero así como muy chulimangui, y un traje pelín curioso.

Yo solía recibir las charlas de los supernumerarios de mi grupo en la sala del centro donde estaba esa fotografía, pues bien, un día , uno de ellos me dice que tiene una curiosidad, pero que le daba vergüenza preguntarla. Yo le miré con cara de San Juan Bosco dando caramelitos a sus poverellos, y le animé a que preguntara, además ese hombre llevaba en el opus como 25 años… y va el tío, todo coloradote, y señalando la afoto, me pregunta “he visto que se pone la foto de Harold Lloyd en muchos centros, ¿porqué?”. Verídico: ¡¡¡preguntó totalmente en serio que hacíe la foto de HAROLD LLOYD, no se lo pierdan, en los centros del opus dei!!! Pobrín, 25 años preguntándose qué narices pintaba Harold Lloy con el opus dei,y dónde coincidirían Chema y Harold , la impronta que Harold dejó en Chema para que pusiera una foto suya en todos los centros y para siempre.

Le despejé la duda lo mejor que supe: le dije que nuestro padre amaba las películas de Harold por su alegría sencilla y limpia tan propia de nuestro espíritu y que, en agradecimiento a tantos buenos ratos viendo sus películas en los tiempos duros de Roma, decidió, para que recordáramos esa alegría descomplicada, que una foto de él estuviera en todos los centros.
Y el tío tan contento.

Motivos para llevar a los hijos a los colegios del Opus

Uno de los asuntos más asombrosos – desde el punto de vista “institucional”- es la cantidad de matrimonios que llevan a sus hijos a los colegios por un motivo absolutamente anecdóticos: está cerca, tiene nivel social – económico, viste… en fin, que se presume, se pisa moqueta. Para nada se elige el colegio por motivos de sintonía ideológica. Esto tarde o temprano acarrea problemas en la vida misma, y no pequeños. Porque, claro, el colegio y sus prelatureitors van por un lado, y bastantes familias van por otro.

Anécdotas a patadas: recuerdo una conferencia de un crack de Madrid donde habló, así como de pasada (pero pensando que allí todo el mundo estaba en “sintonía”) de hacer que los hijos fueran piadosos, y no se le ocurre otro ejemplo que el del niño con padres separados que reza por sus “papás” para que vuelven a estar juntos ¡¡¡La que se armó allá!!!.

Y es que en hay mucho experto con consejos más estrechos que el código de barras de Mundo Cristiano, incapaces de entender la vida misma (hay muchos del opus que piena que la gente se separa sin dolor, sin sufrimiento, por puro egoísmo)… y que toda la clientela de Fomento, o de cualquier obra corporativa, piensan igual que ellos.

En cada colegio hay unos cuantos, normalmente agregados o numerarios, que montan sus numeritos. Uno le armó una bronca a un chaval porque se rió en el “Angelus” y le gritó como un poseso: ¡¡¡DE MI MADRE NO SE RÍE NADIE!!!. Y va y le mete un castigo tipo Vietcong para que se enterara. También está el que cree que los hijos de los demás son sus hijos y se mete a dar unos consejos que ni Jiménez del Oso en sus buenos tiempos… Y es que son incapaces de meterse en la piel del otro.

¡Es todo tan contradictorio!: no son pocos los padres -ya hablaremos de los “ex” que llevan a sus hijos a colegios del opus sin estar de acuerdo y sabiendo donde se meten-, que aconsejan a sus hijos no hacer ni caso de los que les cuente el cura, o en la clase de Religión, o el tutor cuando le pregunta por la “pureza”… Al final, el que paga es el hijo/a, porque nada de esto quita que los críos tengan simpatía por sus profesores. Prefieren, los padres, ir “presumiendo con que mi hijo va a tal colegio” que las consecuencias de esa educación. Y la propia contradicción del opus que acepta esos clientes, conociendo su posición, por puros motivos económicos.

En Granada, el prelado se enfadó hace tres años, y le doy toda la razón, porque los colegios de la zona (Marbella incluida) eran un vivero de pijos con familias muy lejanas a lo que se suponía tenía que ser un colegio de esos; pagaban un pastón, hacían lo que les petaba, se pasaban por el arco del triunfo el espíritu del opus, y lo que fuera. Se enfadaba porque, decía, no hay derecho que supernumerarios sin posibilidades económicas para pagar esos colegios, o cooperadores, se les negara una mínima beca que les facilitara el ingreso en unos colegios que, ellos sí, entendían… Pero ¿¿¿quién lo entiende???: si son ellos, los del opus (prelado incluido), profesores y dirección, los que han llevado a sus colegios, educación, estilo, posición, etc, a ese callejón. Si hasta te encuentras gente de posición social media- baja (normalmente supernumerarios) que va por encima de sus posibilidades sólo por aparentar y que sus hijos no queden en ridículo delante de los demás de su aula.

En fin, todo patético, contradictorio, y falso.

Curiosos padres

Una especie muy curiosa en los colegios son las familias formadas por ex numerarios/as, ex agregados/as… para darles de comer a parte. Se dice que la vida es como un jardín botánico donde de unas plantas admiras sus colores, de otras su perfume, de aquellas su extraña belleza, de las de más allá su figura, incluso las hay que te sorprenden de los raras que son; pues eso.

Clasificación (por orden de portentosa rareza). Se agruparan los ex en un ente de razón que denominaremos ex nugregados, porque si no, nos perdemos en la frondosidad de variables; perderemos profundidad científica, pues no es lo mismo ser numerario/a que agregado/a -y a su vez no es lo mismo ser de la sección de varones que de la de mujeres-, pero ganaremos en sencillez de exposición.

No se cuentan ex numerarias auxiliares porque en 27 años no conocí ninguna que fuera madre de un colegio en los que yo trabaje.

a) Ex nugregado/a casado con ex nugregado/a y que son supernumerarios. Consejos a profesores: ojo, pestaña, que la vista engaña. Si los niños son majetes, no problem; si son de esos de “es listo, lo que pasa es que no se esfuerza”, tiembla. Termineitor a su lado es una profesora de Kindergarden en P-1. Son críticos con la posible vocación de sus hijos, saben del colegio más que nadie, y del opus ni cuento: cofundadores a nivel del “Sotanillo”. Frase que repiten mucho: ¡¡¡Ay si quién yo me sé levantara la cabeza!!!. (“Quién ellos saben” es quien sabemos todos…!!! y que no levante la cabeza!!!). Amenazan mucho con ir a la Delegación, incluso a Comisión… en circunstancias muy dramáticas apelan al mismísimo Echeve que les recibió una vez en no se sabe donde y tienen afoto y todo.

Situación económica: o muy forrados, o sin un duro. Todos llevan la Monovolumen Voiyaguer (conocida en los concesionarios como la Balaguer).

b) Ex nugregado/a casado con supernumerario/a. Si ella es la supernumeraria, el tipo “ex” pinta más bien poco. Acomodaticio y panfilín. Buen chico. Si él es supernumerario la “ex” suele parecerse al tipo A. Pero al estar sola suele ser más agresiva cuando se enfada. También cofundadora tipo Paso de los Pirineos. La “ex”, cuando se pone muy chula, cita puntos de Camino, hace correcciones fraternas, recurre a parábolas evangélicas y nombra alguna numeraria que trabaja en Villa Sachetti (lo de Sachetti no es broma, se llama así). Muy crítica con la posible vocación de los hijos. Si ella es supernumeraria, normalmente, están forrados. Si él es el supernumerario, también.

c) Ex nugregado/a casado con ex nugregado/a y que no son supernumerarios. Especie en extinción. Peligro total. No acercarse. Más peligrosos que Espinete en una fábrica de globos. Se queman muy pronto; no suelen terminar en el colegio. Bruce Lee a su lado es una postulanta de la Santa Infancia. Estos hacen corecciones fraternas, apelan a la parábola del Buen Pastor de un modo recurrente, amenazan directamente con Echeve, saben más del opus que el mismísimo Escrivá, (ellos fueron, de hecho, los que volteaban las campanas de la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles aquella mañana del 2 de octubre que aún resuenan en mi corazón), van a degüello con el resto de padres y profesores que no están en su honda. Supercríticos con la vocación de sus hijos, los clubes, el colegio, el chófer del autobús, el comedor del colegio, las extraescolares, las fiestas del cole, con la capellanía, las pelis que se proyectan en las salidas culturales… en fin, con el planeta Tierra en general.

Pregunta del millón:¿qué hacen en esos colegios el tipo A, B y C?. ¿Eh?, ¿qué hacen?. Pues no tengo ni idea. Hay quién dice que si es por intereses familiares espúreos (abuelos supenumerarios tipo Gior (un poco de Pasta basta…), otros aducen que si es el síndrome de Estocolmo… Yo, desde luego, no me atrevo a hacer ninguna conjetura, lo que sí digo es que haberlos haylos y al que le toque sufrirlos que sepa que tiene en mí un promotor de su causa de beatificación. Y que siempre le guardaremos un cariño muy especial, aunque sea del opus ese profesor, porque no hay que desear el mal a nadie, sea quien sea. Amén.

Cursos de formación y retiros para padres

En todos los colegios se ofertan cursos de orientación famliar para padres, y también de formación espiritual como los retiros mensuales y los cursos de retiro que, en estos casos, eran por separado.

Los retiros mensuales, al menos esa fue mi experiencia, costaba mucho que salieran adelante y el nivel de “escaqueo” del personal de la prelatura era importante, sobretodo de numerarios y agregados que son los que, teóricamente, atienden el medio de formación. Lo habitual es que allí estuviéramos un jueves al mes de 19.30 h a 22.00 h algún pringadillo, y los padres de siempre (gente, en general, muy maja comprometida y tal y tal). La riqueza de contenidos y de actividades de los retiros mensuales era, por decirlo rápidamente, como una piedra: eterna, sólida, simple, inamovible.

Comenzaba con la lectura espiritual -donde solíamos estar el que leía, uno que preparaba la mesa de meditaciones, y el sacerdote en el confesionario-, y terminaba con la Bendición con el Santísimo y estampida general. Si era en ciudad de provincias podías escuchar la misma meditación hasta cuatro y cinco veces al mes: en tu meditación semanal en el centro; con el mismo sacerdote en el retiro mensual del colegio; con el mismo sacerdote en el retiro mensual de los supernumerarios; con el mismo sacerdote en tu retiro mensual con los del centro y, también con el mismo sacerdote si caía que tu centro atendiera un curso de retiro. Si el sacerdote era un tipo divertido, pues bueno, pero si era un ladrillo…

Anecdotón:

Me tocó atender como director un curso de retiro; como suele ser habitual fuimos solos el sacerdote y yo, y unos veinticinco asistentes. Total, que a media tarde del primer día veo a un pobre hombre que intenta escapar en plan dibujos animados, ya saben, de puntillas y mirando izquierda y derecha entre pasillos. Me crucé con él en el aparcamiento, y le pregunté que porque se escapaba, que podía hacerlo, pero que diera una explicación. El hombre, sudando, jadeando y azorado me contestó:

“Mire, esto no es lo mío; a mi es que me dijo mi jefe, que es del opus, que viniera aquí y que hiciera lo que viera, que me iría muy bien; y, claro, yo aquí veo cosas muy, pero que muy raras. Primero, lo de que no se habla; luego, por la noche, llaman a mi habitación y me pregunta un tipo “si tengo agua bendita”, le contesto que no sé, y le pregunto si no le funciona el grifo del lavabo, y se me echa a reír y me dice “nada, nada, déjalo”. Al día siguiente bajo a la capilla vestido de vaqueros, como llegué el día anterior, y me encuentro a la peña de punta en blanco, con su traje, sus librito, y a mi nadie me dijo nada de trajes… en esto, patapán, se apagan las luces y todos de rodillas a la voz de ya y aparece un cura que con una lámpara, en medio de la oscuridad, empieza a hablar con un careto que asustaba (la verdad es que aquel cura se ponía el flexo casi en la barbilla y parecía la momia de Bety Davis).

“Termina la Misa y hago ademán de salir de la capilla para subir a la habitación y ponerme corbata y américana pero, jolines, allí no se mueve ni Tarzán, y a mitad del pasillo de la capilla me vuelvo a mi sitio. Todos callados. Yo alucinando que no veas y preguntándome cuando acabara eso; y en esto vas tú y dices no se qué de la Virgen María y todos a una contestan “roroporroro”, o algo así. ¿Qué era eso?, ¿una consigna?. Sois muy raros. Me subo a la habitación más agobiado que el fontanero del Titanic, me cambio -mi corbatita, mi americana, mi colonia- y cuando bajo a desayunar, que lo mío me costó encontrar el comedor porque esto es más grande que mi pueblo y es la primera vez que vengo, no hay ni su padre desayunando, se habían ido todos.

“Comienzo a preparar mi tostada y se abre una puerta y aparece una señora de uniforme; la saludo “¡hola, buenos días!”. me mira con cara de Rottermeyer y cierra la puerta sin decir ni mú. Al rato, otra vez que se abre la puerta y aparecen dos señoras de uniforme y yo, pues lo mismo” ¡buenaaaas, que tal!”. Y me dice una “¿podría abandonar que tenemos que pasar a recoger?”, y yo “por mí, recojan, termino enseguida”. “Que no -contesta la novia de Chuki- que se tiene que ir”. Lo dice en un plan, que salí zingando porque esa tenía pinta de denunciarme por acoso.

“Salgo al pasillo, ¡¡¡sorpresa!!!, soy el único que va trajeado. ¿Qué pasa?, pues no lo sé, pero la gente va con vaqueros y en plan desenfadado. Vuelta a la habitación a cambiarme.

“Bajo de nuevo. Todos en silencio.Yo callado también. Y de repente, sin venir a cuento, el del agua bendita de la noche anterior grita al mundo todo ” ¡¡¡¡¡¡ VIVA JESUS SACRAMENTADO!!!!!. Yo pego un bote del treinta y tres, y la gente contesta ¡¡¡VIVA POR SIEMPRE!!!, y se ponen a andar alrededor de un patio, todos en el mismo sentido, diostesalvemaría, diostesalvemaría… ¿cuando iba a terminar?, ni idea, yo allí estaba, en medio del pelotón, dando vueltas hasta que alguien parara aquella locura que parecía no tener fin. Menos mal que la paraste tú, aunque no sé como no lo hiciste antes…”

“Llega la hora de comer y vas y tocas una campanilla – piticlínpiticlín- y llega uno a mi lado y se pone a leer el sólo un libro en voz alta, y allí a nadie le extraña. yo pensé ” ¿porqué lee este tío y no leen más, no sé cada uno su libro, y en silencio?. Yo, después de lo de dar vueltas, ya estaba preparado para todo. Y en esto que llega el tío, que estaba a mi lado leyendo como un desgañitado, y me endosa el libro. Eso ya me parecía demasiado. Me hago el orejas e intento mirar para otro lado, como que no lo veo… ¿Y a quién veo?: a la Novia de Chuki que viene hacia mi con una bandeja. La sonrío. Nada, la señora, plantada a mi lado como una estatua ofreciéndome el primer plato. Me salvó de leer el libro que otro de mi mesa leía con más fuerza. Le digo “gracias”, y vuelvo a sonréir, pero creo que le duraba el mosqueo del desayuno porque no movio un pelo.

“El del libro va y me lo ofrece. Yo no había leído en mi puñetera vida un libro en público, y ese tenía palabros muy raros, ¡hala, a sudar como un cerdo de los nervios!,y la gente partiéndose el pecho de risa con los fallos (la verdad es que tuvo errores descomunales, como aquel que en un Vía Crucis leyó “la ESPALDA de Pedro brilla en la noche”)

En fin, por más que le intenté hacer ver que aquello eran modos normales y tradicionales de la Iglesia, el tío me interrumpía diciendo “que no, que no, que yo me voy de aquí y no paro hasta el jueves de la semana que viene; que sois muy raros”.

La anécdota es real, de retiros hay muchas en este sentido, y tengo para mí que un poco raros sí que éramos.

No siempre los colegios del opus fueron así

No siempre los colegios del opus fueron así. Hay que distinguir obras corporativas (las que sí son, para entendernos, opus opus), y labores personales (las que son, pero no, aunque sí). Las obras corporativas (Gaztelueta, Retamar, Tajamar, Xaloc, Viaró, Altair…), desde el principio buscaron gente muy buena para llevar a cabo un proyecto ambicioso e innovador. Tenían el reto de construir un modelo privado distinto a los tradicionales de la Iglesia y se decantaron por el anglosajón. Se hicieron, según mi modo de ver, muy bien las cosas, asentadas en personas que no venían en su mayoría de la educación. Gente inteligente, entusiasmada, sin más órdenes que una ilusión. Conocí a bastantes de esos primeros que, curiosamente, casi ninguno con el tiempo siguió en el mundo de la educación. Presumo de haber sido formado por ellos; lejos ese estilo del que después se fraguó, en parte por razones económicas, en parte porque ya no se encontraron cabezas dispuestas a seguir la tradición en la enseñanza media y hubo que acogerse a lo que había: una tribu de pedagogos, psicólogos y, en fin, gente de un perfil elemental y acomodaticia con “la voz de su amo”. Las delegaciones, que con el tiempo también bajaron la selección del personal, comenzaron a mangonear en lo que Antonio Ruiz Retegui llama el “estilo”. Y aquello se diluyó en un galimatías difícil de explicar.

Lo de Fomento fue peor, porque lo cierto es que las obras corporativas aún defienden cara a la galería la profesionalidad, y ese querer hacer las cosas a su manera, pero bien hechas. Fomento es un barco a la deriva que ya sólo le queda cambiar el lema de “Enséñales a navegar” por el de “Fomento no se hunde, Fomento bucea”. Es un barco a la deriva en lo económico -¡y mira que llevan cambios en la alta dirección buscando el buen rumbo!: yo conocí tres directores generales y no sé cuantos directivos de medio pelo, que sin venir a cuento y sin más explicación desaparecían de la noche a la mañana sin decir “oste, ni moste”. Pero claro, antes, cada uno de ellos había montado su peculiar revolución dentro del sistema y, como en toda revolución, se cortaban cabezas, se movían cargos, se cambiaban estilos… Y se dejaban muchos cadáveres en la cuneta. Y a los que se quedaban se les hundían todas las ilusiones, esperanzas y promesas (¡¡¡anda que no se han prometido cosas en la historia de Fomento!!!).

También es un barco a la deriva en proyecto educativo. En cinco años se hicieron todo tipo de experimentos, a un coste altísimo de personal, medios y direcciones medias para implantarlas. Las idearon unos “iluminatis” que se tenían por ser los portadores del anillo luchando contra la Tierra de Mordor, que éramos todos los profesores, alumnos y familias. Los khermers rojos montaron su peculiar guardia de Korps que enviaron a todos los colegios para implantar su proyecto y “asesorar” al personal. El proyecto era una amalgama copiada en parte otros proyectos de E.E.U.U., o de los que Estados Unidos quiso implantar en sociedades educativas de cooperación en Sudamérica, y un sofrito de copias del gobierno interno del opus, de las obras corporativas, y de las mentes aceituneras de sus creadores, bastantes de ellos agregados y supernumerarios (creo que sólo había una numeraria, pero era un papiro del Qunram que merecería un capítulo aparte). Parecía, el proyecto, la piedra filosofal, el rien de rien, la Repoyé de les enfants: se puso todo patas arribas, se implantó sin que nadie entendiera nada, sin que nadie creyera en que el paseo, los rincones del aula, los bits, el programa de ayuda al desarrollo de la inteligencia (ADI) -la ideóloga sí que necesitaba que “alguien” le ayudara a desarrollar su inteligencia, a escuchar, y a no crear expectativas en familias con serios problemas en algunos de sus hijos, dándoles, a un precio del patín de la baraja, unas ilusiones de vendedor de crecepelo que pocas veces se cumplían. Nadie entendía nada, pero el que se movía no salia en la foto, así que la peña se puso a rebufo en el pelotón y lo que fuera fuese.

Los Cursos de Orientación Familiar embarcaron a muchos padres en otro proyecto muy estilo New Wage, New Age, y muy ¡ay, que potito es esto, que bieeeeeeen!!!. Algo entre el lazito y el celofán, con mucho amor vedadedo, mucha adrelanina sentimental, y con dos finalidades: sacar pasta para la editorial que publicaba los libros de apoyo al curso (se nos obligó a comprar esos libros de la colección “Hacer familia” a todos los colegios para lectura obligada de todos los profesores que, por cierto, también debían de hacer un curso de orientación familiar, asegurándoles que sería com un master que les capacitaría para la orientación de los padres en temas educativos, psicológicos, legales, médicos, etc…). Lo que quedó claro, ante el mosqueo del personal, era que había que comprar esos libros por decenas, a cuenta del colegio y de los padres. La otra finalidad era el proselitismo cara a las nuevos padres: un banderín de enganche.

Esos cursos eran demenciales, ideados, curiosamente, por la mente perversa de una especie de Hannibal Lecter que a su vez era del Consejo de Administración de la editorial. El curso de orientación familiar, que duraba una eternidad, y costaba un pasote. Se basaban en la peregrina idea de aplicar la Teoría Z japonuda sobre la organización de empresas a la educación de los hijos. Semejante idea, apoyada en los “instintos guías” y “los períodos sensitivos” (términos que se nombran como la fórmula magistral que no puede fallar jamás), han llenado las consultas de los psiquiatras de este país de padres de Fomento una vez terminado el curso y comprobar que su niño/a es igual de lerdo que antes. Y también que es igual de normal, o de desastre, que el del vecino de urbanización que estudia en los jesuitas, o en las Flageladoras de Alcañiz.

Pero, bueno, “Fomento no se hunde, Fomento bucea”.

Consecuencias de esa formación

Las consecuencias, los resultados de esa educación, de esos modos, y de esa formación -sin pretenderlo- resultan muy pobres y son legión las promociones de inmaduros que vuelan por esos mundos.

No todos son así, pues la familia aporta más de lo que pensamos, pero llama la atención cuantos ex alumnos formados en el opus reniegan de esos modos. Basta comprobar lo que cuesta que lleven a sus hijos a los colegios que les formaron. Llamativo. No son pocos los que se quejan de haber chocado, al llegar a la universidad, con otros mundos que, en su ingenuidad, los tenían como demonizados; descubrir, por ejemplo, que gente sin fe, o sin medios económicos, o con otra manera de pensar, es bastante más mejor que ellos en virtudes como el compañerismo, el dominio de sí, la fidelidad, la seguridad en sus criterios o el trato con su familia o amigos.

El espíritu que anima esa formación se basa en la santificación del trabajo ordinario según un sentido cristiano de la vida. Resulta muy atractivo; pero en sí mismo ese espíritu, si se enfoca mal -y sí se enfoca mal- puede crear mentalidades calvinistas. Ya se sabe que el calvinismo tiene en su seno el sentido de predestinación, de elegidos, y la mayor prueba de predestinación es el triunfo económico, el reconocimiento social. Así sucede en muchos alumnos de esos colegios, y en sus familias: se tienen como elegidos para la gloria, algo distinto, personas con muy poca sensibilidad social, con cierta acritud y engreimiento a la hora de juzgar otras mentalidades, otras culturas, otras economías familiares. Son muy clasistas.

Dicen, los del opus, que son pobres (y lo dicen sin ningún pudor, o sea, sin ponerse colorados), sin embargo, no sólo viven en sus centros como auténticos marajás, sino que animan a us chicos en los colegios a actividades muy selectivas, y cuando no lo son, a sitios muy selectivos: si hay que ir a esquiar se irán a Baqueira desde Madrid, o Bilbao, si hay que aprender inglés volarán a E.E.U.U… Inglaterra es para la plebe (ya no digo Irlanda). Todo esto crea una mentalidad muy distante y lejana del mundo real.

Son muchos las familias de nuevos ricos que les encanta apuntarse a esa calesa de distinción, gente con la mentalidad de “donde pago me cago”, con complementos muy superficiales, y muy horteras, y con una mentalidad que acepta muy bien eso de que el trabajo bien hecho y santificado perfecciona al hombre y la sociedad… cuando lo que entienden es por perfección es su cartera. Soy bueno porque soy rico. La vida de esa gente, de los hijos también, tiene algo de porcina.

Se me dirá que actualmente se realizan labores sociales con chicos de esos colegios para despertar su sensibilidad, se pueden dar nombres de varias ONG que so iniciativas de clubs universitarios del opus, o activdades de colegios. No es del todo cierto. La verdad es que el Papa en la beatificación de Josemaría dio un palo más que fuerte a la prelatura para que se hiciera eco de esa falta de sensibildad y se reaccionó en poco tiempo a ese requerimiento, pero los que lo saben, saben que es una patina muy superficial, y algo farisaica.

Otra lacra en la formación que crea hornadas de inmaduros es el subrayar en la educación de la Fe, y de la vida cristiana el “hacer chicos piadosos”. Se insiste mucho en eso. Hasta la saciedad. Se entiende por piadoso un ser humano que saluda al Santísimo al llegar al colegio, que hace la visita al Santísimo después de comer, que dice jaculatorias, que lleva la estampa de Escrivá, o del Portillo, o de Montse, o de Zorzano; piadoso es un chico que asiste con frecuencia a la Santa Misa, o que mira con cariño una imagen de la Virgen que hay en el patio; piadoso es el niño que reza el rosario en el mes de mayo… pero se habla muy poco de virtudes. Es una formación que, a la larga, choca con la vida real, cuando descubren en la univesidad que se ha enamorado de una chica que no es piadosa, que probablemente no va a Misa, pero que le da cien vueltas en eso que se llama virtudes domésticas; o cuando hacen amistad con uno que vive “arrejuntado” con su novia y, encima, saca buenas notas, es buen compañero, y parece feliz (“aunque seguro que no es felíz, porque no puede ser…”). Esto pasa.

Otro charco en la formación: la educación en la sexualidad. Está centrada sólo y exclusivamente en normas morales muy rígidas. No hay parvedad de materia -cuando la Iglesia afirma que hay componentes psicológicos, genéticos, familiares, etc, que atenúan la culpa, e incluso la disculpa-, pero no, para estos tipos la masturbación, o el ver fotos malas en un quiosco, o traer revistas guarras al colegio es un pecado mortal. Un pecado mortal, lo he oído cientos de veces, que es clavar una espina en la cabeza de Jesucristo, darle otra bofetada, matar el alma. No contentos con eso -la verdad es que no caen en la cuenta-, bajan las edades de formación sexual a límites algo atrevidos. Perdida la batalla en los trece, bajaron a los doce, y ahora andan en los diez.

Es una guerra declarada a Internet, que creo que sí hay que hacer, pero basada sólo en rígidas normas, códigos muy estrictos, que no tienen nada que ver con el desarrollo de la afectividad, el conocimiento de quien soy, etc, etc. Corregir estos modos es imposible, hoy por hoy, y sé lo que digo. No hay ni la suficiente libertad de espíritu (alguno por su cuenta la pueda tener), pero desde luego a nivel institucional, imposible.

Yo lo intenté y el director de turno -que es la voz de su amo- te escucha lo mismo lo mismo que la princesa de Kent cuando va a entregar la ensaladera al ganador de Wimbledon y antes charla con las dos filas de recogepelotas con una sonrisa más falsa que que la de Ana Ibargituru cuando dice eso de “¡Hola, corazones!”…

Yo no llevaría a mis hijos

Se podría escribir cienes y cienes de páginas sobre los colegios de la opus; no es fácil: cada colegio es un mundo, y cada persona también. Al que le gusta, pues adelante, y al que no, pues lo mismo. Cada uno tiene sus motivos. Hace tres años celebramos con un matrimonio de supernumerarios el nacimiento de su primer hijo, nos preguntaron en la cena a los dos subdirectores del colegio de esa ciudad si llevaríamos a nuestros hijos al colegio que representábamos, y contestamos sin dudar, los dos, que no.

Yo no les llevaría. Son muchas cosas las que te juegas, y no son tuyas- al fin y al cabo los niños son los protagonistas directos de esa educación. Entonces era numerario… ahora con más motivo.

El problema no son las personas sino la institución. Y puestos a concretar: hay muchísima diferencia entre colegios de ciudades grandes y de provincias. El que lea y sepa lo entiende. El nivel académico es bajo, se contrata muy a la baja, gente con perfiles acomodaticios, con currículums muy pobres. Son pocos los numerarios, agregados y supernumerarios de prestigio que quieran involucrarse en esos colegios -por no decir ninguno. Y se paga caro; los directivos, sobretodo de obras personales, rotan cada dos o tres años, quemados, amargados y con la sensación de haberse jugado con ellos en nombre de “la voluntad de Dios”. Las nuevas direcciones tratan a los padres, a los hijos, y a los profesores, como tontos que no saben nada. Involucran en aventuras sin fundamento a la peña, con ilusiones estúpidas y proyectos de “todo a cien”. Se insiste mucho en la formación espiritual- la suya-, pero el nivel académico es muy, pero que muy bajo. Son colegios con fama de “Lourdes”: allí me curan al hijo tonto, al raro, al difícil. No está mal ese prestigio, si lo consiguen, pero pagan los que llevan desde 1º de primaria a us hijos y ven como se les llena de morralla el aula en 3º, en 6º, en 2º de la ESO, y en BUP. Se crece a base de gente que lo que menos le interesa es el opus… si fuera un colegio Moon sería lo mismo.

El curso que dejé el asunto nos invitaron a visionar un vídeo hecho por profesionales, con actores y tal y tal (un pastón de vídeo), donde se pretendía reflejar la vida en un colegio de Fomento. La idea era proyectarlo en todos los colegios a padres y profesores. El guión era algo muy triste, pensado por gente (sé quién lo ideó) que veía las relaciones personales en blanco y negro: el típico profe de la opus supermajete, que trata a los alumnos en plan preocupándose y con buen rollete, que va de guays con los padres, que tiene afán apostólico… y el típico profe que es un borde, que no tiene ningún interés, que preceptúa en los pasillos… Ignoro si ese vídeo se ha editado. Nos opusimos bastantes, pero el sólo hecho de que se hiciera ya es significativo.

Pero en ese vídeo no se trataba de un tema que a mí me parece fundamental: el bajísimo nivel académico. Al chaval medio de los colegios de fomento le cuesta mucho conseguir centrarse en el mundo universitario.

Bueno, esto es lo que hay.

Quizás fui negativo. Quizás; salvo a las personas, a todas. Hay quien piensa que el opus puede cambiar, lo dudo. Porque donde no hay libertad la peña sólo puede hacer dos cosas: o me busco un trabajo donde el opus no pinte nada (que es lo que hacen los listos), o me aprieto a la ubre de la institución- porque no hay más remedio- y trago con todo.

La pregunta del millón: ¿de verdad alguien sabe lo que es el Opus?. Yo creo que ni los que llevan más años dentro se aclaran. Pero esto es un tema para otro escrito.

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Los pitajes a granel y la vocación al Opus Dei (la “vocación” de los hijos a la “Obra”)

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 25, 2007

Castalio, 19 de septiembre de 2007 

 

 

Imagen: Albert Lazard Loulou, “Meo and a pony”

Publicado originalmente en Opuslibros.org

El celibato es un don que Dios concede sólo a unos cuantos, a los que llama a su servicio de un modo muy particular, sea en el monacato o en otras formas de vida consagrada.

 

Repartir a diestra y siniestra la “llamada” de Dios a una vida célibe es, no sólo sospechoso desde el punto de vista histórico, sino quizá profundamente inmoral. Sin embargo, en el Opus Dei se le “plantea” (sic) la vocación a cualquiera que no sea claramente un subnormal. Es suficiente con unas cuantas manifestaciones de “idoneidad” para producir la “crisis de la vocación” y hacer que los incautos que se acercan a los centros pidan su admisión…

 

A este propósito comentaba el otro día con un grupo de colegas que el Opus Dei no es una institución elitista, como se suele decir, sino todo lo contrario. Es profundamente popular; es un movimiento de masas que en ocasiones raya en la vulgaridad (en el sentido más pleno de la palabra). En una de las últimas Crónicas que leí este año, alguien le decía al prelado en una tertulia que, con motivo de su campaña para conseguir 500 vocaciones de numerarios en cada región o delegación, “le estaban hablando para pitar a todo lo que se moviera”. Si traducimos esto a un lenguaje menos prosaico, quiere decir que están moviendo a cualquiera que no represente mayores problemas de personalidad, según el baremo vocacional de Escrivá de Balaguer (trazado, por cierto, con un perfil muy bajo) a que viva el celibato apostólico por el resto de sus días.

 

Pitar, que es la expresión que se emplea en la nomenclatura de la Obra para designar el acto de inscripción como miembro; quiere decir “respuesta a una llamada”, o bien “correspondencia a la vocación”. De ahí que despitar, signifique hacer traición a la llamada de Dios. La consecuencia para la mayor parte de los que despitan es clara: La vergüenza y el remordimiento de “haber dicho que no” a Dios. Y quizá el alejamiento de Él, de Su Iglesia y de los sacramentos.

 

En una ocasión, cuando yo era director de un centro de san Rafael, le pregunté a un cura que había sido consiliario de España por muchos años, cómo era posible que pretendiéramos los pitajes por decenas. Me respondió: “No te preocupes, si pitan diez y queda uno, pues con ese y otros como él se van sacando adelante las labores. Y así, pitan muchos y quedan unos cuantos, pero sólidos”. “¿Y los que despitan? -pregunté-, “bueno, pues esos le dan gracias a Dios de haber intentado servir…” y añadió: “así se hace en España y funciona”.

 

Poco importa a los que gobiernan la Obra y deciden los pitajes, si aquellos a los que se les indujo a pedir la admisión incluso en la adolescencia temprana, creyeron en el carácter sobrenatural de la llamada y les quedó una cicatriz imborrable. Los despitajes en muchos países están a la orden del día, y sin embargo, el prelado sigue hablando con una especie de inconciencia o de desprecio por la realidad, de “las quinientas vocaciones”, llegando a convertir el número en cliché.

 

Considero que esta es la principal causa de muchos malestares en el Opus Dei; su fuente inagotable de inmoralidad, de ofensa grave a Dios. Cierto que muchas otras cosas que hace benefician a las personas. Cuántos no encontraron en sus apostolados el consuelo, la posibilidad de hacer algo por ellos mismos y por los demás. Muchos han encontrado a Dios y se han reencontrado con la Iglesia, gracias a su estancia en Navarra, o a su paso por Tajamar, la Panamericana de México, Piura en Perú, o por los centros de enseñanza de Fomento en España y en muchos otros países. Cierto, pero si ponemos en los platillos de una balanza sus bondades y sus destrozos por medio de pitajes sin consideración ni caridad alguna, creo que el maquiavelismo insitucionalizado jamás encontrará justificación en la moral de la Iglesia de Cristo. Simple y sencillamente porque es contrario la justicia y a la caridad. Y es que los fines, por muy buenos que se pretendan, no justifican los medios cuando estos son contrarios al Evangelio.

 

Se ha inducido a pitar de numerarios a muchos (¿la mayoría?), produciendo en ellos el temor a la deslealtad y a la falta de fidelidad a promesas y vínculos contractuales de derecho canónico. La mayor parte de las cartas mensuales del prelado giran en torno a los exhortos a la fidelidad y a la perseverancia. Se requiere incluso a las personas para que no piensen, para que “no se compliquen”, pues “la vocación no se toca”. Eso me recuerda a la famosa definición de tabú, que es la prohibición irracional e injustificada de ver, mencionar u oír algo. ¿Por qué no profundizar en las raíces de la supuesta llamada? 

 

Después de tanta gente lastimada y golpeada por pitajes irresponsables; después de la cantidad de personas que sin deberla ni temerla se vieron atrapados en las redes de un discurso seductor sobre una posible “vocación”; después de tanto pitaje sin sentido, creo que a la Obra no le queda sino pedir perdón, retraerse y rectificar el rumbo. Sin embargo, en tono triunfalista, y bajo los efectos enervantes de un relato histórico desfasado de la realidad (jamás se habla de los que se han ido), el mismo prelado grita a los cuatro vientos que necesitan quinientos pitajes de laicos que vivan el celibato, acaso sin considerar la dimensión sacra y vocacional que éste tiene y ha tenido en la historia de la Iglesia.

 

El resultado está a la vista: se le “habla para pitar a todo lo que se mueva” (sic), sin considerar que aquello que se mueve, puede ser un hijo de Dios que está llamado a servirle de otra manera. En fin, que el Opus Dei se ha convertido en muchos casos en la institución configuradora de vocaciones espurias y de pitajes a granel. Eso es lo que deberían pensar antes de seguir actuando, pues ahí, precisamente ahí, surge la gran duda acerca de la naturaleza de la vocación de numerario.

 

Misterios de la historia…

Castalio           

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La vocación al Opus Dei no existe. Y sobre el bautismo

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 21, 2007

Fede, 10 de febrero de 2004, Publicado en Opuslibros.org

Que yo tenía una “vocación como un piano” es algo que escribí en la exposición de motivos que adjunté a la carta en la que manifestaba mi “voluntad” de dejar la Obra sin querer dejarla. Es decir, cuando aún estaba inmerso en el marco de referencia que el Opus te mete en la cabeza a fuerza de machacarte una y otra vez con las mismas ideas remachadas, además, por sutiles amenazas “sobrenaturales” en caso de que se te ocurriese disentir o dudar. Es decir, siendo claros, cuando mi cabeza y sentimientos aún no eran totalmente libres, ni para pensar ni para sentir (sobre lo segundo, sólo un par de chicas con las que salí y mi mujer saben hasta qué punto estaba incapacitado para recibir y dar afecto). No, decididamente, la vocación al Opus Dei no existe como algo distinto de la vocación cristiana. Suele decirse -así lo entendí yo, al menos- que la vocación al Opus Dei es una “concreción”, una “determinación”, una forma particular de encarnar y vivir esa llamada originaria recibida en el bautismo a ser “hijo en el Hijo”, a identificarnos con Cristo, allí donde uno esté y en sus circunstancias, y que uno reconocería al advertir una especial “llamada” a comprometerse a difundir el mensaje de que todo cristiano, por el hecho de serlo, de estar bautizado, está llamado a la santidad, a la plenitud de la vida cristiana. El truco está en que, primero, a quien aprecia la belleza de esta doctrina (que es la doctrina cristiana, a secas, y por eso tan atractiva), se le hace creer que, por el mero hecho de apreciarlo, ya se está llamado también por Dios a incorporarse al Opus Dei. La excusa está en que esa idea de la llamada universal a la santidad se habría “perdido” con el paso del tiempo para extenderse la falsa idea de que sólo cabría ser santo dejando el mundo, haciéndose religioso, formulando votos, etc.

El caso es que ya se encargó el Vaticano II de actualizar y recordar esa llamada. El Opus Dei no tiene oficialmente doctrina alguna distinta de la doctrina de la Iglesia, por lo que, en puridad, la “doctrina” del Opus Dei sobre la llamada universal a la santidad es la doctrina de la Iglesia, y se acabó. En ese sentido, efectivamente, el Opus es “una tontería”. Ahora bien, en su inexistente pastoral vocacional pero trabajadísima estrategia vocacionista, el Opus busca ganar prosélitos entre “quienes quieran tomarse esto en serio”. Precisamente por eso sorprende especialmente que algunos miembros del Opus Dei no vean las cosas a este nivel y mucho menos entiendan las raíces últimas y las implicaciones de lo que se supone que es “su vocación”, haciendo que uno dude de que algunos que están en la Obra sepan realmente dónde están. En ese sentido lato es en el que cabria hablar de “vocación al Opus Dei”, es decir, a hacer esa “obra de Dios” de “recordar” el mensaje de la llamada universal a la santidad de una forma muy particular: siguiendo al Fundador de la institución y viviendo una praxis específica. No siguiendo al Vaticano II y viviendo como cualquier tipo corriente, no (en el caso de los miembros numerarios, sólo quien aplica restricciones mentales logra seguir siendo un tipo que los demás pueden reconocer, hasta cierto punto, como “cristiano corriente”, por no decir ya, es la pura verdad, como “tío normal”, porque uno mismo suele tener grandes dificultades para verse así y, desde fuera, te aseguro que muy pocos consideran “gente de la calle” a los numerarios). Eso es lo llamativo de esa “llamada”: dejas de estar de mil y una formas en medio del mundo para “santificarte” anunciando que el común de los mortales puede y debe ser santo en medio del mundo.

¿Que uno puede “sentirse llamado” a hacer eso? Difícilmente, porque uno no tiene ni la más remota idea de cómo su pertenencia a la institución va a cambiar su vida hasta extremos insospechados. El parecido entre lo que uno pensaba que era el Opus Dei y lo que con el paso del tiempo vive es pura coincidencia. Otra cosa es que uno se amolde, que lo acepte o asuma, por muy diferentes razones, y allá cada uno con las razones sobrenaturales o humanas que encuentre para perseverar en esa “vocación”. Pero, en mi opinión, la “vocación al Opus Dei” no existe. A todos los efectos, componente sobrenatural que uno le atribuya o adhiera al margen (y ahí no puedo entrar porque es cosa de cada uno con Dios, cuando realmente sea así), esa vocación “específica” no difiere de la vocación cristiana “genérica”. A otro nivel (ya digo, al margen de cómo viva uno subjetiva y psicológicamente el componente sobrenatural), la “vocación al Opus Dei” es perfectamente analogable a la “vocación al Betis”. Si se me apura, más “carácter” imprime la llamada al Betis que la llamada al Opus Dei, pues muchos llegan a dudar de haber tenido vocación al Opus Dei, pero no conozco a un solo bético que haya dudado jamás de su vocación bética (sevillistas conozco menos, pero quizá esto se aplique también a los seguidores de ese club).

En fin, que todo el montaje asociado a los compromisos que uno adquiere al hacerse del Opus Dei es eso, un montaje, que se apoya únicamente en la hondura del compromiso que uno haya adquirido ante Dios y en su libertad. Faltando la segunda en muchos casos por muchos motivos suficientemente conocidos y expuestos en este sitio, tanto antes como después de pedir la admisión en la Obra, queda básicamente lo primero. Y ahí uno puede haber sido llevado “como de la mano” a firmar cheques en blanco ante Dios. Que están, eso, en blanco, porque nada hay específico de la Obra que quepa poner ahí. Normas, criterios, praxis… de la institución no constituyen nada que modifique sustantivamente la vocación originaria y genérica a la santidad. No crean algo que quepa llamar, en sentido fuerte, una “vocación”. Sin embargo, no cumplir esas normas, no seguir esos criterios, no vivir esa praxis… son motivo suficiente para que, desde la Obra, se te amoneste y se te expulse (si has hecho la fidelidad y no han dado aún con motivos de amonestación, para que te pidan que por tu bien, el de la Obra, etc., tú mismo pidas que te dispensen de los compromisos). Las cosas a las que uno renuncia y aquellas otras a las que se compromete no son en sí mismas capaces de constituir una “materia grave”, ni por acción ni por omisión, digan lo que digan. En apartarse de su observancia sólo ve pecado, por tanto, quien quiere verlo o quien no puede evitar verlo en virtud de una hábil “comedura de coco”. En ese sentido, nos engañan y nos engañamos.

Así que yo tenía “una vocación como un piano” porque pensaba que no era yo el que había fallado a la llamada de Dios a santificarme en medio del mundo y difundir la llamada universal a la santidad, sino la Obra la que había cambiado radicalmente la definición de “numerario” y ahora me repudiaba por ser incapaz de adaptarme a ella, no dejándome alternativa que moralmente pudiese aceptar, y no quedándome por tanto más salida que irme. Porque el numerario tipo (salvo “los de enseñar”) había pasado a ser idealmente asimilable a la clásica figura del “oficinista”: un “mandao”, un servidor ciego, mudo y sordo de los fines de la institución en cuanto institución, un ser acrítico y amoral, un ejecutor de consignas marcado por el principio fundamental de “obedecer o marcharse”. Entonces no podía articularlo así, porque no veía con suficiente claridad hasta qué punto la Obra había tergiversado torticeramente el significado de las palabras que expresaban los compromisos que yo adquirí al incorporarme a la institución y los que la Obra adquirió al admitirme. Fuera del marco de referencias auto-referenciales que se monta la Obra, yo no tenía realmente más vocación que la vocación cristiana. Esa es la única que entraña unas obligaciones graves de tipo sobrenatural, ante Dios. Los compromisos asociados a la pertenencia al Opus Dei son de otro orden; subjetivamente uno podrá ponerlos al mismo nivel y hasta pensar que peca gravemente por admitir “dudas contra la vocación”, pero objetivamente los compromisos son de otro orden. Subjetivamente uno se sentirá vinculado de una forma que desde fuera es fácil llamar por su nombre: con fanatismo. Pero objetivamente, y al margen del componente sobrenatural que uno quiera meter, la Iglesia deja claro que las cosas son muy distintas, y ahí están los análisis de lo que realmente dice el Derecho Canónico sobre las prelaturas personales.

Ahora puedo decir que la “vocación como un piano” que yo tenía era la vocación cristiana en estado puro, nada más y nada menos. Y que así como en el imaginario cristiano la imagen del sacerdote tendía a identificarse con la cercanía a Dios y por eso quien sentía especiales inquietudes religiosas se planteaba si acaso no tendría vocación sacerdotal, así, si uno lo que tiene al lado es gente del Opus, pues puede tender a plantearse ser del Opus. Es más, y esto aún no lo había dicho en público, creo: mis padres, como han hecho muchos padres cristianos, rezaron y se privaron de ciertas cosas a las que tenían perfecto derecho para que Dios eligiese a uno de sus hijos para el sacerdocio ministerial. Y yo les manifesté, con 13 años, que sentía esa inquietud, para gran alegría de mis padres. Por esa época empecé a ir por un centro del Opus Dei y, al sacerdote con el que me confesaba, le manifesté esa inquietud. Él me aseguró que el Opus Dei nunca sería obstáculo para esa posible llamada y que, de hecho, ahí estaba él, que antes no era cura y sí del Opus y ahora era cura del Opus. Mis padres, cuando vieron cierta deriva espiritual en mí, me propusieron hablar con un amigo suyo dominico, con un obispo amigo u otras personas. Cuando lo dije en el centro, faltó poco para que se armase un zafarrancho y bloqueasen la puerta para impedirme la salida. En fin, ahí queda eso también, que de alguna forma llevaré siempre a cuestas, aunque tengo por norma no perder demasiado tiempo en pensar en lo que podría haber sido y no fue.

Conste que te estoy contestando a pura vuelapluma y que, llegado el caso, estaría dispuesto a matizar. Pero lo básico de lo que pienso sobre la “vocación al Opus Dei”, ahí lo tienes, sin pararme en más análisis teológicos ni sociológicos, que hoy tampoco doy para más. Si quieres algo más, seguimos en otro momento.

Respecto a lo que más me preocupa, que es eso que dices de que “despues de leer todo, se me han quitado totalmente las ganas de bautismo, religion y monsergas”, a ver qué se puede hacer.

La vocación cristiana, la llamada a ser hijos en el Hijo, a identificarnos sacramentalmente con Cristo por el bautismo, sea de agua, sangre o del tipo que sea, a cristificarnos y por analogía cristificar el mundo siendo uno mismo otro Cristo, es la más precioso que existe, es lo más grande que cabe concebir, es lo que amo más que a mi vida. Porque es una deificación incoada pero ya real. Ninguna criatura puede aspirar a más, que yo sepa. Dios quiso compartir nuestra naturaleza humana, el Hijo de Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros, y eso es algo que no hizo con la naturaleza angélica, que metafísicamente cabría considerar más perfecta. Eso mismo quizá fue “motivo de escándalo” para algunos espíritus puros, razón para rebelarse al tener que adorar la humanidad de una Persona divina, es decir, de adorar una naturaleza -inseparable de la persona- inferior en el orden del ser a la suya. En todo caso, por ahí es por donde nos viene la elevación al orden de la gracia, la posibilidad de vivir una vida superior a la naturalmente humana, la invitación a la vida sobrenatural; estrictamente, a participar en la vida divina a través del Hijo, a dejarnos divinizar en ese admirable intercambio en el que Él toma nuestra humanidad para darnos su divinidad. Por ahí nos viene la posibilidad de obrar sobrenaturalmente, de realizar actos que no son sólo naturales, sino que son sobrenaturales. Son, para empezar, los actos de las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Por los actos de fe podemos conocer a Dios (y cuanto a Él se refiere, que es todo) como Él mismo se conoce, que es, asombro de los asombros, participar en la vida del Hijo, la Segunda Persona divina, porque el Hijo es su Verbo, la verdadera expresión personal de Dios mismo al conocerse, pues en Dios no hay nada accidental y el conocimiento que de sí tiene es Personal, es el Hijo mismo. Por los actos de caridad podemos amar a Dios como Él mismo se ama, que es, asombro doble, participar en el Don del Espíritu Santo, la Tercera Persona, el Amor que se tienen el Padre al Hijo y el Hijo al Padre, la amorosa expresión personal de Dios mismo al amarse, pues en Dios no hay nada accidental y el amor que sostiene al nivel personal la relación personal entre Padre e Hijo es Personal, es el Espíritu Santo mismo. Por los actos de esperanza… no sé cómo explicarlo, porque, como la estrellita verde que bajó a la Tierra y no quiso volver al cielo, es la virtud teologal propiamente humana, que en Dios no la hay o yo no lo entiendo, y por algo siempre me decían quienes mejor me conocían que yo no vivía la “esperanza”. ¡Cómo iba a vivirla, si cada vez que me lo explicaban al rato se me olvidaba! Estoy un poco de broma… Lo que quiero decir es que los seres humanos somos llamados a vivir esa vida divina a través del bautismo, en cualquiera de sus modalidades. Es un misterio todo esto, desde luego, y sólo un gnóstico racionalista puede sinceramente creer que ha entendido algo y quedarse tranquilo. El bautismo es la puerta de entrada a esa Vida, que luego se va perfeccionando al ir secundando las mociones divinas que llevan a imperar los actos de las virtudes teologales y al ir avanzando en la cristificación por los demás sacramentos. Y éstos, los administra la Iglesia. Dejo a otros seguir por ahí, que yo ya digo que hoy estoy poco católico.

La religión es una virtud básica del hombre, la aspiración a religarse, a establecer y recuperar vínculos con Dios, a adorarle. Es un movimiento natural del hombre como criatura hacia Dios, que es su origen y su fin más propio, aquello a lo que el hombre tiende de suyo (teleológicamente) por ser hombre, y que se concreta de muchas formas y en diversas doctrinas y comunidades. En toda verdadera religión hay algo o mucho de Dios, faltaría más. Lo que se supone que tiene de específico la religión cristiana es que representaría la “religión verdadera”, la más humana y divina a la vez, en el sentido de que es, además, el resultado de un movimiento de Dios hacia el hombre. Que culminó con Dios haciéndose hombre, asumiendo nuestra naturaleza. Dios, según la religión cristiana, ha enseñado al hombre cosas asombrosas sobre sí mismo y su intimidad, como no se ve en ninguna otra religión. Dios llama al hombre a participar en su Vida, y va y resulta ser una Vida Intratrinitaria. Es decir, que te revela, poco a poco para que no te asustes, que Dios es Tres Personas. Vendrá algún filósofo muy listo y te dirá: “Si Dios es Dios, por lo que sabemos del mundo y de Dios, Dios necesariamente ha de ser, al menos, tres personas. Por qué tres y no cuatro, eso ya no lo sé. Pero si Dios existe, por lo menos tiene que ser en tres personas. Así que eso del catolicismo tiene visos de encerrar más verdad de lo que podría pensarse.” Y va y te lo explica (palabra de que es verdad lo que digo, y cuando escuché las explicaciones me parecieron convincentes; lástima que me falle la memoria, como con lo de la esperanza). La religión no son monsergas, es una cosa muy seria y muy alegre. Y hay una religión que de forma privilegiada da acceso, por lo que sabemos, a esa Vida, y se llama cristiana. Lo demás, digo yo que estará, en lo que toca a doctrina, en el Catecismo, y en lo que toca a vida, en la misma historia de la Iglesia y en su presente.

La Iglesia es santa, es decir, es de Dios, y eso se puede ver en la sublimidad de su origen, sus obras, sus fieles, su doctrina… Pero hay que saber mirar y distinguir qué es Dios y qué de los hombres con sus limitaciones y demás zarandajas. La realidad es muy compleja y Dios es Dios, la Iglesia es la Iglesia, el Opus es el Opus, y el Opus no es la Iglesia. Sé que en la Obra te dirán lo contrario y jugarán a la confusión de planos. Pero te aseguro que esa identificación, después del esfuerzo que está haciendo Salvador en sus escritos por aclarar esto, no es la que se pretende. No confundas planos ni a la Iglesia con el Opus, te lo pido por amor de Dios. Me duele infinito que hayas llegado a esto, dices, después de “leer todo”. Somos hombres, hacemos lo que podemos, tenemos muchísimas limitaciones… Es duro, durísimo, que la Obra tienda a considerarse por encima del bien y del mal y no reconozca públicamente sus errores, los cometidos innumerables veces por sus directores en nombre de Dios. Es duro que pase lo mismo con eclesiásticos de todo tipo, con obispos y sacerdotes, y con fieles cristianos a secas. No me voy a poner aquí a defender al Opus Dei, faltaría más. Ya te he dicho antes lo que pienso y lo sabes por otros correos míos anteriores. En otras condiciones, por supuesto que podría detallar aspectos positivos de la Obra. Pero en este sitio, si has leído todo, sabrás que hay aclaraciones suficientes sobre de dónde proceden esos aspectos positivos. Y siempre tienes, además de la propaganda oficial, a tu amiga para que te enseñe todo, todo, todo de la Obra y puedas juzgar por ti misma. Ahora bien, es amiga tuya, pero antes es miembro de la Obra; no olvides eso. Desgraciadamente, lo más probable es que no te enseñe todo. Todos tenemos siempre algo que ocultar, digamos lo que digamos (yo, un tampax, no, obviamente, pero otras cosas sí). La Obra también tiene cosas que ocultar. Y la Iglesia en su devenir terreno, histórico, pues también. Aunque aquí lo que ha hecho Juan Pablo II por la transparencia y el reconocimiento de culpas históricas, de búsqueda de la reconciliación, del buen entendimiento, de superación de malentendidos, de pedir perdón, etc. no tiene parangón y es todo un ejemplo de por dónde habría que tirar.

No sé si te he contestado suficientemente. Desde luego que no, pero yo tengo que trabajar, que no vivo del aire ni de filosofar o hacer apologías.

Sólo quiero, por último, interpelarte para que seas tú misma y no “culpes” a lo que has leído en este sitio de que ahora se te hayan “quitado las ganas” de tal o cual cosa. Las ganas son importantes, pero supongo que tú eres capaz de moverte por algo más que por las ganas. En este sitio hacemos lo que podemos por entendernos a nosotros mismos, por ayudar a quienes están pensando en dejar la Obra, a quienes no quieren entrar, etc. Es una web “sobre el Opus Dei, no sobre la Iglesia”. Y todo eso. Tenemos nuestras limitaciones, los que lo promueven y los que participamos con nuestros testimonios y opiniones. No hagas caer sobre nosotros culpas que creas pueden exculparte, ni para esconder otros motivos que puedas tener para bautizarte o dejar de hacerlo. Nosotros no somos del Opus Dei: somos, en nuestra inmensa mayoría, los que no fuimos. Nosotros no somos señores de la historia. No controlamos todas las causas que concurren en hacer que este sitio sea lo que de hecho es cada día y los efectos o consecuencias que pueda tener su existencia o contenido sobre las vidas de otros. No podemos prever que tú, por leer tal o cual cosa, o todo, puedas decidir no bautizarte, de forma que, si hubiéramos podido preverlo, eso que caería sobre nosotros y nuestras conciencias. ¡Bastante hacemos con lo que hacemos para cargar con que hayamos podido ser ocasión de que otros no se bauticen! Te lo digo porque lo primero es la libertad, y cada cual tiene que asumir sus actos y omisiones. En este sentido, sólo puedo decirte que allá tú con Dios, que yo rezaré por ti (ya lo he hecho y estoy haciendo) y escribiré lo que haga falta para responderte (créeme si te digo que no tengo tiempo ni siquiera para releer lo que acabo de escribir), pero que el tiempo que hagas ganar o perder a otros contestándote es de los demás y, al final, digamos lo que digamos, sólo tú tendrás la última palabra en qué quieres hacer con el tuyo.

 

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